Tengo 22 años y decidí abrir este artículo con la afirmación de mi edad, pues veo que esa es una de las formas en que se nos sitúa en el mundo. En verdad me siento un tanto inconforme con las determinaciones, obligaciones y personalidad que se supone debería tener un adulto, dice la ley que ya lo soy, pero no concuerdo con muchas de estas categorizaciones, voy a explicar el porqué.
En mi entorno social a la niñez se le asignan roles como jugar, estudiar y obedecer (parece perogrullada decir esto, pero tiene mucho sentido mencionarlo), en cambio, los adultos son quienes "controlan el mundo", su obligación es dirigir, ser responsables, sus formas de entretenimiento son un poco más arriesgadas (el alcohol, los juegos de azar en los casinos, entre otros), si los adultos pierden la razón el mundo se desboca. Por ello, los niños deben ser ingenuos, puros y se les da el derecho de ser imprudentes, los adultos deben ser cautos y conscientes de sus actos. De la adolescencia ni hablo porque es un amasijo muy confuso. Bajo esta lógica, los infantes conservan la inocencia y el principio de los saberes transmitidos, los adultos son quienes los manejan, los niños son la semilla productiva del futuro, los mayores son el presente y por consiguiente la productividad presente, si no producen nada, si no dirigen nada, si no responden por nada, si gozan de los placeres infantiles: son irresponsables, quedan relegados al rechazo de los otros esforzados, valientes, líderes, dirigentes, maduros y conscientes.
Si pudiera definir la adultez con una palabra sería responsabilidad, el menosprecio de los irresponsables, se transforma en menosprecio de los infantes. Y es que a mi alrededor hay un desdén por los perezosos, por aquellos que no son productivos en términos económicos, por quienes no se sustentan a sí mismos teniendo la edad para hacerlo y algo de sentido tiene este argumento, pues si se exalta lo lucrativo, el esfuerzo de quienes luchan por la comida, se demerita a quienes no lo hacen. En esta concepción hay de fondo un temor escondido porque nadie se haga cargo ¿Qué comeríamos si no hubiera gente trabajadora? ¿Qué sucedería en un mundo en el que todos quisieran ser ociosos y depender de los demás?¿Cómo estaríamos sin nadie que quisiese liderar?
Pero el conflicto en que me encuentro, parece muy adolescente para mi edad (aunque dije que no iba a hablar de la adolescencia) se debe a estas contradicciones que se reúnen en un instante o los cambios repentinos que tenemos que afrontar (No es tan dramático como lo pinto) ¿Cómo aprender a tomar las riendas en una vida acostumbrada a obedecer? Es muy posible, pero más difícil para unas personalidades que para otras, en mi caso no sé que dirigir, por ejemplo, y cómo lograr que eso se convierta en algo productivo económicamente.
Por otro lado, me he sentido vituperada por algunos a causa de mis actitudes infantiles o mis gustos de niña, como los juegos con niños, ciertas series de Disney, las caricaturas y las pinturas coloridas, pues los grandes deben ser sobrios y concentrados en producir, cosa que no se me ha dado muy bien aún. Es de inexpertos gustar de las cosas básicas y anhelar lo colorido, buscar novelas o series con contenidos que no afecten mi mente ingenua, porque el deber ser de un adulto, es convertirse en alguien con mente abierta y recorrida. ¿Y qué si me sale un trabajo y sigo disfrutando de los placeres que disfruté en mi infancia? Ahí sí que dejarían tal vez de molestarme un poco, pero en el fondo seguiría existiendo la molestia, pues hay ciertos agrados que solo están reservados para una época de la vida y si no los dejas eres un profano, un quedado en la carrera de la vida. ¿Acaso un niño no se esfuerza? ¿Acaso un niño no decide por sí mismo? ¿Acaso solo los niños tienen derecho al ocio y a la vida colorida? Todas estas son incoherencias presentes en el menosprecio a la infancia y por supuesto, no todas las personas de mi entorno social las profesan, quizá una parte de mi las considere válidas ¡Que vaina haberme contagiado de estos disparates!
